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Chan!: reír para callar

 Fuimos a ver “Chan”, obra escrita y dirigida por Camila Le-Bert que se presenta en Teatro del puente en el contexto  del Ciclo Teatro Hoy.

 

Chan! es la quinta obra de la compañía Teatro del Carmen dirigida por Camila Le-Bert, -quien también elaboró el texto dramático durante los talleres de dramaturgia realizados por el Royal Court Theatre en 2012-, que tendrá temporada hasta el 1 de junio en el Teatro del Puente en el marco del Ciclo Teatro Hoy (2016).

La obra nos muestra la historia de José (Pablo López), un candidato a doctor en literatura comparada de una universidad en New York que regresa a Chile, -su país de origen-, en busca de un trabajo que le otorgue estabilidad económica y desarrollo profesional en un campo laboral hostil.  En esta operación de retorno también está Aurora (Catalina Osorio), polola de José, a quien conoció en EEUU y que como él, también cursó un estudio de posgrado en EEUU, aunque -y esta diferencia será trascendental- sin beca.

La puesta en escena comienza con el viaje en avión que los trae de vuelta a Chile. En este, a José le toca compartir asiento con otro chileno (Juan Pablo Troncoso) que en términos de intereses y expectativas de vida, parece estar en la vereda opuesta. Ello se evidencia en la conversación entre ambos donde José le cuenta de sus estudios de posgrado. Entonces, el compañero de asiento le pregunta: “¿Y eso para qué sirve?”. “Sirve para entender”, le dice José. Silencio. “¿Eres comunista?” replica con tono reprobatorio el pasajero.

El despliegue de diversas situaciones como ésta –imágenes estereotípicas y cargadas de humor- que exhiben el desencuentro de sujetos de contextos socio-económicos y culturales distintos, es el modo en que Chan! construye su narración, centrándose siempre en el padecimiento de José enfrentado a la realidad local. Y será esta misma realidad la que marcará el progresivo distanciamiento entre José y Aurora hasta la puesta en crisis de su relación.

La importancia para la narración de exhibir el fracaso del vínculo entre ambos, da pie para que Chan! sea entendida, antes que nada, como la historia de un desamor. Y aunque hay momentos que imitan a su modo la cursilería de comedias románticas (sobre todo en el momento sonorizado con Fother Muckers), no habría que dejar de notar el contexto de aquella crisis de pareja, muy relacionado con el fin de una pausa político/ideológica en la vida de ambos durante su estadía en EEUU. Visto de este modo, se trataría de un problema que no puede ser resuelto con afecto, pues está indisolublemente ligado a marcos valóricos, creencias e intereses socio-políticos distintos.

¿Puede hoy subsistir una relación donde los horizontes políticos son tan disímiles sin terminar omitiendo y/o subordinando aspectos relevantes de cada individuo? Aparentemente no. Por eso cuando José intenta -sin éxito- hacerse un espacio en un medio sin interés por su expertiz –que lo termina haciendo trabajar en un rubro completamente distinto-, y  en cambio Aurora, quien ha retornado a su posición de clase, tiene un futuro laboral más promisorio, lo que vemos es la consumación del fracaso de su proyecto en común. Todo muy a pesar de que ambos sean trabajadores hipercalificados, pues, en esta pasada, José corre la peor suerte al padecer la exclusión y el constante desprecio de una economía que muestra su desinterés por las humanidades, las artes y, en general, la cultura.

Y precisamente, podríamos decir que el interés último de Chan! es mostrarnos un mundo que ha sido abstraído por la exaltación del consumo, el exitismo, la trivialidad, la incomunicación, etc., ninguneando de paso y en reiteradas ocasiones, la cultura.

Sin embargo, este debe ser el punto flaco de la obra, pues en realidad, se trata de una crítica que no abre una distancia con la realidad que cuestiona (y que incluso, podría ayudar a asimilarla). ¿Por qué? ¿Cómo pasa esto? Partamos por la última pregunta: en Chan! aquellas situaciones estereotípicas que ayudaron a construir el relato de la obra, terminan consumando una mirada estereotípica y una crítica esquemática. Ello es visible en varias de las situaciones construidas en la obra, siendo la más evidente aquel casual encuentro que busca remarcar el presente fracasado de José y el promisorio futuro de Aurora. Allí, él viste su tenida de asalariado, mientras ella carga las bolsas de sus compras con las marcas “H&M” y “Forever 21”.

El gesto es obvio: aquellas marcas, son las marcas del neoliberalismo. Pero además de ser obvio, el gesto muestra una forma literal de pensar y cuestionar ese gran dolor de cabeza llamado capitalismo. La duda es, ¿acaso basta con señalar y cuestionar los lugares donde se consuma la sociedad de consumo que venimos padeciendo hace largo rato?

Hace un par de años atrás, tuvo temporada en el mismo Teatro del Puente la obra Delirio de Falk Richter, que temáticamente se emparenta con Chan! en la medida que también buscaba mostrar el ocaso de una pareja que no lograba comunicarse en la época del capitalismo global campante (a la que agregaban el exceso de soledad producido por una realidad virtual). La diferencia radica entonces, en el tratamiento del problema: mientras Chan! ha privilegiado mostrarse crítica de su contexto, Delirio ecualizó aquella pretensión por querer decir algo con la profundización del problema abierto dada su dimensión y magnitud (hablamos de capitalismo, globalización, soledad, tecnología, etc.). Quizás, si Chan! se hubiese concentrado más en problematizar los modos en que una vida puede padecer el capitalismo hoy, más que entretenerse en denunciarlo, otro gallo cantaría.

Ficha Artística

Dramaturgia y dirección: Camila Le-Bert
Elenco: Catalina Osorio Cerón, Pablo López Leal, Juan Pablo Troncoso Chandía
Diseño integral: Los Contadores Auditores
Diseño de vestuario: Tamara Poblete
Música: Nicolás Aguirre
Coreografía: Daniela Le-Bert
Prensa: Flavia Berger

¿Cuándo?

Funciones
hasta el 1 de junio 2016

ma – ju 20:00 h

Lugar
Teatro del Puente

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Actor, Universidad Mayor. Magíster © Teoría e Historia del Arte U. de Chile.