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El último vuelo del Cóndor: El Hombre-Pájaro que se transformó en mito urbano

Fuimos a ver “El último vuelo del Cóndor” dirigida por Andrés Céspedes y escrita por Iván Fernández, una obra  que reflexiona sobre la figura del mítico “Cóndor” Rojas y los misterios que lo rodean desde el “maracanazo”. 

Por Cami León

Si hablamos de espectáculos movilizadores de pasiones y con una especie de misticismo en su ejecución, debemos mencionar: el teatro y el fútbol. Dichos espectáculos son capaces de crear momentos únicos en un determinado espacio, donde la magia del presente es capaz de trascender en el tiempo.

La obra El último vuelo del Cóndor escrita por Iván Fernández y dirigida por Andrés Céspedes, invoca estas dos disciplinas y saca a relucir una de las figuras míticas del fútbol chileno, el arquero Roberto “Cóndor” Rojas[i].

La figura del “Cóndor” ya se ha convertido en un mito urbano, volviéndose parte de la idiosincrasia Chilena. Y es que el “Maracanazo”[ii] y sus enigmas, aún provocan en la memoria colectiva las más interesantes hipótesis; talento y disciplina, poder y sometimiento, mafia y fairplay, triunfo y derrota, expectativa y realidad, pan y circo, son algunos de los tópicos que se desprenden de la obra.

La pieza teatral, que se presentó en la sala principal del Teatro M100, utiliza el espacio apaisado divido en tres sectores. La imagen central es un arco de futbol, con una imagen pixelada detrás, bancas que sugieren un camarín y dos murales a sus costados. Estos espacios invocan tres contextos sociales: la dictadura, la transición a la democracia y nuestra actualidad.

El trabajo musical de Alejandro Miranda nos deleita con un inicio de sonidos incidentales hasta transformarse de a poco, en un tema pegajoso con tintes de folclor andino[iii]. La mutación de la trova se convierte en un relato futbolístico de la previa del partido narrado cronológicamente por la voz de Daniel Alcaíno. Finaliza con un recurso sonoro que levanta la ficción[iv]. Este eje de transición parece una solución rápida y simplista que ya ha sido utilizada en otros montajes.

El clásico – Érase una vez en el año 1989…  nos habla de la transición a la democracia en Chile. Por otro lado, se instala la idea del sueño del pibe[v], idilio del paso de la cancha de tierra al coliseo de los mejores du mundo[vi].

El capitán, Roberto, interpretado por Nicolás Pavez, se encuentra con Nelson, el utilero, el actor Patricio Contreras. Ambos comienzan un diálogo entretenido y seductor pero que pierde vigor a lo largo de la obra ya que el ritmo varía solamente entre locuacidad y reflexión. Esto se debe a citas de elementos concretos y declamaciones estáticas en lenguaje más bien poético. La dramaturgia realista (y aristotélica) utiliza la táctica del sueño como vaticinio de lo que vendrá, es decir, nos dirige a la desgracia posterior.

La presión del triunfo y la promesa de la alegría que viene[vii] exponen las expectativas, miedos y frustraciones de los personajes con apartes que poseen imágenes bellas y reflexiones filosóficas desarrolladas a lo largo de la obra. Estas, son escasamente apoyadas dado que el dialogo entre iluminación, escenografía y actuación no posee grandes transformaciones, exceptuando la última escena, imagen final que no spoilearemos[viii] ya que es la más atractiva en términos estéticos.

El último vuelo del Cóndor es la historia del muchacho que soñó verse algún día en las portadas de los diarios como el salvador de la nación. El mismo que debió exponerse al escarnio público para pasar así al panteón junto a dioses legendarios.

Los últimos textos engloban simbólicamente este miedo “a la patria descompuesta” donde la alegría es un oasis y la clasificación al mundial podría ser la panacea a los problemas sociales[ix]. Allí la figura del Héroe, (o del antihéroe) que se juega la vida por el reconocimiento, la fama y el poder con artimañas dudosas nos muestra su lado más humano: el chiquillo miedoso que se pregunta si está haciendo lo correcto, y también, el ave carroñera que no quiere mancharse de sangre. Y tú ¿De a qué lado de la historia estás?
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[i] Arquero estrella de la generación de los 80’, conocido por inducirse un tajo en su rostro con un bisturí que guardaba en sus guantes de fútbol en un partido contra Brasil en plena clasificatoria para la copa mundial de Italia 90’. ¿Las razones del hecho? Solo él las sabe…
[ii] Dícese del nombre del estadio Brasilero, El Maracaná. ¡No pude creer cuando me enteré que en dicho evento había nacido el aclamado y vigente Pato Yañez!
[iii] Sonido muy ad-hoc a nuestro amigo y símbolo nacional El “Cóndor” Rojas, el hombre-pájaro.
[iv] Literalmente una voz en off dice: “se levanta la ficción”.
[v] “El sueño del pibe” es un tango escrito por Reinaldo Yiso y compuesto musicalmente por Juan Puey en el año 1942. Esta frase, corresponde a un dicho colonial que demuestra el deseo por algo intensamente.
[vi] La obra nos señala que para el día de la clasificación asistieron 179.600 espectadores al estadio Maracaná.
[vii] “¡Chile, la alegría ya vieeeenee-e-e!” (cántese con tonito de furor democrático).
[viii] Dícese de spoiler.
[ix] La gran dicotomía del show “business” futbolístico: ¿mafia o pasión de masas?

*Crítica realizada en la temporada de abril 2017.

Ficha Artística

Dramaturgo: Iván Fernández Vidal
Director: Andrés Céspedes
Actores: Nicolás Pavez y Patricio Contreras
Diseño de escenografía: José Miguel Carrera y Diego Rojas
Diseño de iluminación: José Miguel Carrera
Diseño de vestuario: Jorge “Chino” González
Diseño sonoro: Alejandro Miranda
Maquillaje: Fabián Torres
Realización escenográfica: Cuervo Rojo
Videos: Jorge Montalva
Producción: Rienzi Laurie

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