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Madre: el peso del tiempo en el cuerpo (y en el teatro también)

Viajamos a Talca para encontrarnos con la tercera versión de Teatro Nativo, plataforma de investigación, creación y producción escénica a cargo del Teatro Regional del Maule, proyecto que tiene como objetivo fomentar la producción artística local por medio del intercambio metodológico a través de la residencia artística y la creación colectiva.

 

Por Cami León

 

Montajes como Ánimas de día claro (2009), El Tony Chico (2011), Zut! (2011), Alma (2014) y Ensayos sobre una familia de provincia (2014) han reunido a directores, dramaturgos, actores nacionales y regionales, así como también, a fomentado la participación ciudadana. En esta ocasión, es el turno de Madre, sexto montaje del TRM [1] escrita por Trinidad González, puesta en escena de Marcos Guzmán e interpretada por 4 actores profesionales de la región.

Se abre la sesión con un video del proceso de selección, la presentación del Laboratorio escénico y del proceso creativo de uno de los actores, decisión parcial que podría haber incluido brevemente la presentación de todos (digo, para no ser tan favoritistas…).

La obra nos muestra el interior de una casa, específicamente una cocina, cuatro hermanos que se encuentran luego de tres años, y un transeúnte misterioso, todo en una escenografía apaisada y centralizada que expone las instalaciones del escenario en toda su profundidad.

Este recurso estético supone un desafío actoral ya que necesita una proyección energética, que a ratos se entorpece por fallas técnicas de los micrófonos y del sonido, dificultando la articulación vocal de los actores y mermando la potencia sensorial de este espacio con un acondicionamiento acústico de primer nivel.

La pugna del relato consiste en la confrontación de los valores económicos y sentimentales asociados a la Madre (Liviarosa Roncagliolo) y sus pertenencias. Los personajes deben decidir qué hacer con el cuerpo inconsciente de ella.

Esta situación presenta el misticismo de estar y no estar en un juego rítmico de acciones cotidianas y una atmósfera de extrañeza como punto de partida, consolidándose con la imagen fúnebre de la madre en un dispositivo escénico ilusoriamente atractivo.

Los hermanos son: un ex deportista de competición y dueño de un gimnasio sin fines de lucro (Álvaro Rojas), la investigadora teórica de filosofía política que vive en Europa (Francisca Maldonado), el empresario/oficinista que vive endeudado (Rodrigo Calderón) y la artista depresiva/desocupada que llora a ratos (Nelly Carrasco).

Ellos no tienen nombres, por lo que están configurados a partir de roles sociales, y no queda claro (o no entendí) en la presentación del video si la creación dramática se inspira en el material biográfico entregado por los actores.

La obra nos presenta con frialdad y profundidad el mundo de los vivos y los muertos. ¿Cuánto demora un cuerpo en descomponerse? Al parecer, la vejez es una condena estética, un espanto ligado a la enfermedad y una excusa para hablar de la intensidad de la vida, los vicios y la dependencia de padecer el miedo a la propia libertad.

En el transcurso de la obra, la palabra entra en una letanía reflexiva que se activa con momentos de precisión física como los bailes, la revelación de los secretos de la madre, la borrachera del hermano menor y las composiciones físicas colectivas condensadas en una sola imagen. Estas, utilizan los distintos planos y niveles escénicos por lo que la capacidad de composición visual es genuina e inteligente.

Los recuerdos con la madre proponen que los afectos no tienen lógica -este encuentro con lo pasado abre la dimensión de los resentimientos y eso, es lo violento-.La puesta en escena invita indirectamente a las generaciones mayores a entender el paradigma contemporáneo sin el conservadurismo dogmático de que “todo tiempo pasado fue mejor”.

La alusión al frío (comparación que realiza la hermana investigadora con respecto al hogar de la madre con el suyo en Europa)  suscita a imaginarios de regionalización y centralización de los recursos económicos mientras que la alusión al espacio artístico -con la hermana depresiva/artista- sugiere que el arte es un lugar peligroso, no apto para los débiles, y que necesita percibir las vibraciones de la vida.

La representación política corresponde al fracaso de la autonomía. Esta decisión muestra la exposición del paso del tiempo en la materia física con el cuerpo desnudo de la actriz desde una generosidad escénica brillante que nos recuerda precisamente el misterio de vivir.

Obra vista durante octubre de 2017.

[1] En 1875, se inauguró el Teatro Municipal de Talca en la misma dirección que se encuentra el día de hoy. En 1968, se demolió producto del deterioro sostenido de sismos. La escasa financiación y gestión, lo mantuvo 34 años a medio construir siendo el año 2005, la re-inauguración del recinto bajo el nombre de Teatro Regional del Maule.

Ficha Artística

Dramaturgia: Trinidad González

Dirección: Marcos Guzmán

Gestión y Producción: Soledad Cruz

Asistencia de Dirección: Lorena Ramírez

Elenco: Nelly Carrasco, Álvaro Rojas, Francisca Maldonado, Rodrigo Calderón, Liviarosa Roncagliolo

Realización y vestuario: Marcela Luna

Diseño Iluminación: Andrés Poirot

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