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Sentimientos: cualquier parecido a la realidad, ¿es mera coincidencia?

Cami Celedón fue a ver el remontaje de “Sentimientos” en Teatro Sidarte y escribió esta crítica para Hiedra.

Por Cami León

Yes, it’s gonna take a miracle
To make me love someone new,
‘cause I’m crazy for you.
(Laura Nyro)

 

“Vida y obra” es una frase contradictoria donde toda creación (que es una ficción), está ligada a la realidad. Tal cual, la obra Sentimientos, estrenada en el 2013 no estuvo exenta de polémicas tras citar un hecho ocurrido en el 2007 y hoy, en el 2017, recordaremos por qué sigue vigente.

Sentimientos trata sobre Antofagasta, una adolescente que intenta ocultar a su madre el video viralizado donde aparece ella y nueve compañeros practicando una orgía en una plaza al lado del colegio.

Este hecho, similar al caso “Wena Naty”, hizo que la involucrada se querellara contra la fundación Santiago a Mil, bajo el ciclo del festival en enero del 2014 por reproducir y difundir su trauma con el reestreno de la obra. Finalmente, la fundación decidió continuar con el montaje, abogando por la libre expresión en la creación artística.

Actualmente, Sentimientos vuelve a cartelera bajo el ciclo de la Cía. La Niña Horrible en el teatro Sidarte, con modificaciones en su escenografía y reafirmando las bases de su discurso de género.

Sobre el montaje podemos decir que la asociación Carla Zúñiga y Javier Casanga complementan la palabra y la acción física de manera lúcida y lúdica encontrando una identidad en la esquematización exacerbada y obsesiva por el detalle.

La puesta en escena, utiliza estrategias de distanciamiento. Por ejemplo, el uso de un refrigerador que es utilizado como puerta, nos recuerda el artificio de la ficción mientras que el humor negro potencia la violencia de un lenguaje real asociado al discurso social, levantando un mecanismo de concientización directo en el espectador más que de identificación.

El ritmo comienza dilatado adquiriendo mayor fuerza con la música pop. Esta, manipula las emociones del espectador reflejando las segundas intenciones de los personajes pero se debilita en escenas donde la atmosfera requiere densidad dado a inflexiones vocales estridentes y, a ratos, mecánicas.

Los cuerpos utilizan mecanismos de fotogramas en movimiento donde la exageración y la precisión física logran conjugar el artificio del drama con la crítica a la sociedad chilena, cuestionándose qué es lo correcto y qué es lo normal en – una noticia que no va a pasar de moda – (tal como se afirma en la obra).

La obra, alude a la conexión histórica de la estigmatización social de Antofagasta, la Naty y millones de mujeres violentadas por el sistema patriarcal, refiriéndose a temas como: el deseo sexual, el lesbianismo, la infidelidad, la maternidad, el bullying y la violencia en el pololeo.

El personaje de la profesora Francisca viene a instalar el conflicto central. Esta autoridad, posee una energía masculina que enjuicia el lesbianismo y la orgía de Antofagasta, reprimiendo sus propios deseos sexuales y manifestando la doble moral de una esfera conservadora donde el sistema educativo no cuestiona su propio marco valórico y menos aún, lo asume.

Nelly María, la madre de Antofagasta, es presentada desde el arquetipo netamente reproductor, legislando la doble moral desde una ingenuidad e ignorancia, ridiculizada por su hablamiento inculto formal. La maternidad está separada del deseo sexual y expone una dicotomía: tragedia o milagro, tópico que se explica en el transcurso de la obra.

Por otro lado, la llegada de María Teresa, amiga de la madre, recalca la represión del deseo, traduciéndose finalmente en infidelidad. El relato del sueño presenta la cabeza de un perro mirando al vacío y lo conecta al fracaso de su matrimonio.

La relación monógama es presentada como una prisión moral donde la mujer debe servir a su esposo por mandato divino e institucional, refiriéndose a percepciones de relaciones sexo-afectivas en las esferas socio-económicas de la clase media.

El deseo, se expresa con censura y temor ante la culpabilización propia y del resto, puesto que la infidelidad es demonizada. La experiencia del placer es en Sentimientos una obsesión y esto, provoca dolor. El deseo de poseer al otro fracasa también exponiendo la esclavitud emocional y económica de las mujeres.

Los instintos sexuales son una condición inherente de placer y dominio en los hombres, mientras que la sumisión, la vulnerabilidad y el escaso poder de decisión pertenecen a las mujeres. La violencia es un recurso masculino y necesario para encauzar la fortaleza, el auto control y la disciplina en ellas.

Esto queda en evidencia con la vendedora de cosméticos quien representa la violencia de género y engloba los estereotipos de belleza a categorizaciones determinadas. La fealdad, la vejez y la gordura son símbolo de crueldad y soledad… (o un viaje directo a la muerte).

El bullying de la niña gorda que se menciona en la obra, se entrelaza con el video de Antofagasta, alusión al video WenaNaty. Pato Piñata (compañera de colegio de la protagonista) inaugura la cita y la homosexualidad, profesando su amor y defendiendo a la protagonista de las acusaciones. Finalmente, ambas se enamoran.

La profesora Francisca es quien nuevamente instala el juicio al lesbianismo, normalizando las relaciones heterosexuales y planteando una idea radical – ¡Creo que deberías suicidarte! -, ridiculizando la reencarnación, ya que Dios, es capaz de perdonar a un suicida pero no al homosexual.

La muerte nuevamente es un escape y liberación del alma como también lo es el amor. Una lógica de oposición que se presenta en casi todas las obras de la cía., presentándose esta vez, desde la desnudez del deseo. La crítica, el miedo, el vacío y el humor negro son sus mejores aliados.

La protagonista funciona como la proclamación poética y revolucionaria de la Cía. donde la Niña Horrible es aquella mujer que ha tenido que sortear con el peso del paradigma patriarcal, donde cualquier parecido a la realidad, no es mera coincidencia.

Ficha Artística

Dirección: Javier Casanga

Dramaturgia: Carla Zúñiga

Diseño escenográfico: Sebastián Escalona y Elizabeth Pérez

Diseño de iluminación: José Miguel Carrera

Música: Karla Schuller

Producción: Lorena Ojeda

Elenco: Carla Gaete, Viviana Basoalto, Coca Miranda, Loreto Araya, Carla González, Fernanda Pozo, Elisa Vallejos

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