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Tren al sur

Fuimos a ver «Tren al sur» del ColectivoMicro, que recientemente terminó su temporada en Teatro del Puente. La crítica es de Jessenia Chamorro Salas*.

Cuando me enfrenté al título de esta obra no pude sacar de mi mente una canción emblemática de la década de los 80¨, Tren al sur, de Los Prisioneros. Sin mayor información respecto de la obra mi expectativa era ver una que tratara sobre las ciudades del sur, sobre la experiencia de viajar al Sur, una especie de “Provinciano en Santiago” de Jotabeche, pero al revés. Sin embargo, me encontré con una obra que rompió con mis expectativas iniciales en un sentido positivo, una obra que invita a la reflexión bajo una narración sencilla y contemporánea.

Teatro del Puente señala que Carla Romero, dramaturga y directora de la obra, en sus montajes anteriores (Oriente y Curación), ha invitado a “reflexionar sobre cómo la construcción de nuestra identidad va siendo determinada por la familia, la sociedad, el pasado histórico del país, y por el surgimiento de una nueva generación que pone en crisis lo establecido y se cuestiona su deseo de ser partícipe de la sociedad en que vive”. En Tren al Sur esta invitación se reitera y actualiza, ya que la obra trata, entre otras cosas, sobre la carga cultural que los jóvenes llevan sobre sí como una mochila de la cual es difícil deshacerse en el viaje de construcción identitaria y su consolidación en la sociedad.

El marco en donde se genera esta invitación -y su problemática implícita- es en un viaje a la Patagonia chilena que realiza un grupo de jóvenes (con características interculturales), el cual tiene como conflicto principal la desaparición de uno de los integrantes de la expedición (integrante que nunca se ve en escena, ya que la obra comienza cuando el personaje ha desaparecido) y la manera en como el resto de los integrantes abordan esta situación intentando encontrar respuestas a la desaparición de su compañero, lo que devela conflictos internos que se proyectan fuera de esta muestra de estereotipos culturales e históricos hacia la historia de la humanidad.

Los integrantes de este viaje son una pareja sueca- judía, un palestino, un mapuche y la guía de la expedición, quienes presentan características asociadas a su herencia cultural que los hará enfrentarse no solo al miedo que provoca lo inhóspito del paraje que los rodea, no solo al terror de lo desconocido que asola a su alrededor y que quizá provocó la desaparición de su compañero de ruta, sino que también a sus prejuicios, los cuales se cuestionarán a la vez que se cuestionarán a los personajes, criticando con ello las ideologías que han generado conflictos en la humanidad a lo largo de la historia.

La expedición desde el comienzo se convierte en un viaje por la naturaleza humana, exponiendo prejuicios y cuestionando la convivencia de distintas perspectivas sobre la historia dentro de la misma sociedad, todo gatillado por la desaparición del “gringo” que genera en los demás personajes una situación de crisis y estrés, develando pensamientos, sentimientos, creencias que contienen implícitos las huellas de relatos históricos, sociales y culturales que los determinan.

La culpa y la sospecha por quién tiene que ver con la desaparición del “gringo” acecha a los personajes, esto combinado con un triángulo amoroso van delineando la trama en la que, por una parte, el personaje palestino es duramente criticado por el personaje de la judía por sus creencias y viceversa, culpándose mutuamente por los conflictos que han sucedido en la humanidad. El mapuche es parodiado por los demás personajes, denostando su cultura frente a las demás europeizadas. Por otra parte, la sueca es la representante de la locura, pero su lúcida reflexión abre la puerta a los conflictos pues fue la última persona que estuvo con el desaparecido. Por último, el personaje de la guía es la chilena, quien parece ser el personaje más lúcido y crítico, el más fuerte en su rol de guía, sin embargo, al finalizar la obra nos damos cuenta de que su voz se ha diluido en sus pensamientos. Envuelta en el silencio y el vacío, narrar el dolor vivido de niña cuando su padre formó parte de la lista de DD.DD que enlutó a Chile.[/vc_column_text][/vc_row]

Ficha Artística

Dirección y Dramaturgia: Carla Romero Martínez
Compañía de teatro: ColectivoMicro
Elenco: Juan Anania, Mercedes Mujica, Verónica Medel, Ricardo Parraguez, April Gregory
Asistencia de Dirección: Macarena Rozic
Diseño Integral: Laurene Lemaitre
Músico: Guillermo Eisner
Producción: Lorena Ojeda S

*Estudiante de Magíster en Literatura Latinoamericana y Chilena (USACH), Profesora de Lenguaje y Comunicación (PUC), y Licenciada en Literatura Hispánicas (UCHILE).