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El Diseño Escénico en Chile: Cuadrienal de Praga 2015

En Hiedra sabemos que el campo del teatro no sólo lo conforman actores, directores y dramaturgos, sino que también especialistas cuyo trabajo muchas veces pasa inadvertido. Por eso, y por nuestro interés en conocer las lógicas actuales con las que se trabaja en el medio, invitamos a conversar a cuatro destacados diseñadores escénicos para hablar sobre la importancia del diseño en las artes escénicas en el contexto de un mundo dominado por la imagen, donde el propio teatro ha debido reinventarse.

Primera Parte*

Conversamos largo y tendido con los seleccionados Francisca Lazo (Proyecto de Vida), Rodrigo Ruiz (Padre, De Rokha) y Ricardo Romero (Yo Maté a Pinochet, Leftraru)  que presentarán sus trabajos en la Cuadrienal de Praga 2015 (las imágenes de sus obras están disponibles en nuestra galería al final de la entrevista). Se suma además la Presidenta de la Asociación de Diseñadores Escénicos, Catalina Devia.

Todos son colegas, pero también amigos.  Durante un par de horas hablan, discrepan, se interrumpen y complementan. Lentamente en esta primera parte se arma un diagnóstico común respecto de las condiciones de producción actuales, la necesidad de un financiamiento inteligente para el arte y el rol de las universidades en el campo.

Partamos por el evento que nos convoca ¿De qué se trata la Cudrienal de Praga y cuál es su importancia para el teatro?

Catalina Devia (CD). La Cuadrienal es el evento más grande del mundo en el diseño escénico y han avanzado de tal forma que ya no es sólo específico para los diseñadores, sino que ahora incluye Performance, Design and Space, y está cada vez más abierto a lo interdisciplinar.

Ricardo Romero (RO). Además la Cuadrienal tiene tres áreas que son: profesionales escénicos, escuelas relacionadas al diseño escénico y arquitectura teatral. El 95’ fue la primera vez que participamos como profesionales y desde el 99′ que nosotros participamos en el área de escuelas.

¿Cuáles son los criterios de selección para llegar a la Cuadrienal?

CD. Hay bases curatoriales o temáticas. Este año esas bases son clima, política y música. Son temas súper abstractos, pero de alguna manera le dan la posibilidad de decidir a los curadores de cada país cómo se la va a jugar.

Participan varios diseñadores chilenos, alrededor de 14.

CD. Sí, 14 diseñadores, con un total de 23 obras.

Y en comparación con otros países, ¿cómo es la participación de Chile?

RO. Lo que pasa es que cada país tiene su curatoría y así deciden qué y cómo van a presentar su muestra. Puede ser una delegación, un diseñador o una retrospectiva de algún diseñador importante que haya fallecido, siempre varía.

¿Quiénes viajan?

CD. Imágenes y videos de las obras. Es un stand que va a mostrar los trabajos en unas pantallas LED. La curadora de esta muestra, Maite Lobos, tomó la decisión de qué el concepto que atraviese todas las obras sea el de temperatura, entendida en Chile como atmósfera, donde, por ejemplo, lo cálido podría ser el teatro de calle por su energía y espacio, versus las salas de teatro donde podríamos pensar que la temperatura es más cerrado y frío.

Y yo creo que este muestreo de catorce diseñadores logra dar cuenta de un estado visual del teatro en estos últimos cinco años que incluye proyectos de ópera, circo, danza y teatro.

Rodrigo Ruiz (RU). Si, en ese sentido es bien heterogénea la selección de trabajos: hay trabajos emergentes y otros consolidados.

CD. Hay harta gente joven y eso no pasaba antes. Porque finalmente siempre en este tipo de cosas la trayectoria manda, pero ahora hay gente desde los 26 hasta los 60 años.

¿Pero y existe la oportunidad de que viajen los diseñadores seleccionados?

CD. Un gran objetivo sería viajar este año, porque si bien las imágenes fueron elegidas eso no significa que los diseñadores tengan asegurado el pasaje. Lo que nosotros como asociación impulsamos este año es que se reúnan los recursos para ir. Y hay muchas cosas que están sucediendo que nos hacen pensar en un resultado positivo. Primero se logró una convocatoria más masiva, escogimos un curador por votación en una mesa bastante representativa, luego, además de estar en las áreas de Escuela y Profesionales, se suma una sección nueva llamada Tribus, y ahí fueron seleccionados dos proyectos chilenos, uno del colectivo Complejo Conejo y otro es Centrípeto de Loreto Monsalve.

Los chicos de Complejo Conejo, por ejemplo, son estudiantes y fueron elegidos a la par de otros profesionales. Eso está bien interesante. Ellos van a transitar por la ciudad en otra instancia, pero si vamos sumando todo el grupo serian casi 25 personas, lo que es una gran delegación chilena asistiendo a este evento.

Casi como una delegación de Juegos Olímpicos…

RU. Si y ojo que fuera de bromas, tiene algo de eso también. Hay hartas similitudes porque hay que estar juntando las lucas para que “los que puedan ir” vayan.

Tomás González lo logró pidiéndole financiamiento a Farkas.

RU. Claro, entonces hay cosas súper prácticas como que el mismo stand necesita responder las preguntas de los asistentes. A mí me parece lógico que vaya alguno de los diseñadores, y eso hasta el momento no sería posible porque no hay recursos.

¿Y cuál es el apoyo que les entrega la DIRAC?

CD. El compromiso de la DIRAC siempre ha sido el stand, el curador y las personas que se necesiten para montar el stand. También este año hicieron un aporte para estudiantes y el Consejo de la Cultura se sumó a ese aporte, lo que es inédito, porque por ejemplo, la participación en la Bienal de Venecia ellos ya la tienen solucionada. Para la Berlinale también viajó una delegación tremenda que incluyó no sólo los equipos técnicos, sino también actores. Entonces nosotros estamos apostando a lo mismo con el Consejo, no deberíamos andar reuniendo fondos sino tener una asignación fija para eso. Ahora, la diferencia es que el cine es una industria en Chile y en el Consejo está visto así. Nosotros no lo somos.

Francisca Lazo (FL). Pero a lo que apuntamos ahora tiene que ver con eso. Transparentar que en realidad somos muchos más de lo que la gente cree.

Hay un tema con visibilizar el diseño que se está logrando.

CD. Claro y ojalá esto no sea un chispazo de este año justo que es la Cuadrienal. Ese es nuestro desafío. Mantener la visibilidad porque la Cuadrienal al final es sólo un evento.

Generar avances y mantenerlos en el tiempo requiere de una orgánica propia que defienda lo alcanzado. ¿Eso existe?

CD. Se está armando. Es complejo por los tiempos de los diseñadores, porque como toda asociación, requiere mucho trabajo voluntario entonces se trabaja en la medida en que tengan tiempo libre.

FL. Y hoy hay también voluntad, porque sabemos que si uno se resguarda en el espacio de la asociación vamos alcanzando otras metas. En la medida en que los diseñadores más jóvenes vemos que estas cosas van resultando, también pensamos “¿por qué no?”.

CD. Para eso también está pensado el espacio de asociación porque al salir de la escuela uno no tiene ningún piso. A los actores también les pasa, pero de alguna manera siempre los actores van a ser más importantes que los diseñadores en una puesta en escena, cuando en realidad los diseñadores son muy necesarios.

Entonces nosotros pensamos formar una asociación que llegue la gente más joven, y responder inquietudes desde “cuánto cobro por mi primera pega” hasta cosas de autoría creativa, como si te desvincularon de un Fondart pero están ocupando tus bocetos creativos y así. Hay una serie de cosas que se tienen que empezar a normar y hacer respetar.

RU. Y hay un montón de otras cosas que tenemos que revisar como patrimonio material e inmaterial que tienen que ver con toda la historia del teatro chileno desde el diseño escénico, lo que no es menor porque que visibiliza al país en el medio teatral latinoamericano, y mucho de eso radica en nuestras manos.

FL. Es que por los efectos de la metodología con la que se trabaja, o porque las compañías muchas veces no tienen presupuestos para contratar a más de un diseñador, al final se nos aísla mucho. En el poco rato que llevo trabajando me he dado cuenta de eso, tendemos a aislarnos.

¿Y ha habido intentos de levantar otras escuelas de diseño para ampliar el campo?

RO: si pero intentos poco fructíferos y amables, que finalmente no lo lograron. Pero es que hay que saber que Chile es un país muy pequeño, entonces no sé qué tanto soportaría el campo que egresaran más de 20 diseñadores teatrales, porque ya 20 es mucho.

Hay instancias de postítulo, como el de la Universidad Católica en Diseño de Espacios Escenográficos.

RU. Si, pero los postítulos están súper bien para alguien que lleva varios años trabajando de manera amateur en el teatro y quiere especializarse. Pero en el caso de alguien que viene de otra disciplina, que no ha tenido contacto con el medio escénico, esa persona tiene casi nulas posibilidades de inserción laboral porque no es cercana a los procesos teatrales, de la exigencia de los ensayos, porque existe una dinámica particular y así lo exige el teatro.

Y respecto a esto de si existiera otra escuela, yo creo que podría funcionar si asegurara inserción laboral y especificidad. En la escuela de teatro de la Universidad de Chile, por ejemplo nos habría encantado dedicarnos a dos áreas: escenografía e iluminación, pero teníamos que hacer las tres.

RO. Si pero esto también tiene que ver con algo que te decía: Chile es muy chico entonces no se puede crear un área específica si vas a tener dos alumnos. Debería ser así, es súper coherente, como la escuela de música que tiene UN intérprete de Cello, pero en la práctica, cómo está funcionando este país, no se puede. Aquí se contradice lo que debería ser, porque cada vez hay menos énfasis en la educación artística entonces todo se complejiza.

RU. Y ahí entramos a cuestionar algo más grande: la formación de “Licenciatura en Artes con Mención en Diseño Teatral” que te entrega una cantidad de herramientas para muchas cosas.

RO. O sea, ya es raro que sea una licenciatura en arte. Si miramos a otras partes del mundo, generalmente la actuación y el diseño escénico no pertenecen a las universidades, sino a conservatorios o academias. La Universidad de Chile es la única en Latinoamérica y una de las pocas en el mundo que tiene las tres áreas en la universidad, creo que la otra está en Corea.

¿Cuál Corea?

RU. La del Norte…

jajaja, ¿y a qué creen que se deba esta particularidad de Chile?

RO. Hasta lo que sé, fue una decisión que se tomó porque estar en una universidad implica tener que ser licenciatura, sino sería técnico.

RU. Y ahí viene de nuevo esa dicotomía, que uno como universitario tiene esa falencia de tener cierta técnica. Y cuando estás afuera te encuentras con gente que te pregunta ¿cómo no sabes de eso?

CD. Eso responde también a la fundación de la carrera que está directamente ligado al Teatro Experimental de la Chile. Estas dos carreras (actuación y diseño escénico) responden al sueño de un grupo de personas que pensaron que el teatro necesitaba otra forma y otra forma visual, porque lo veían cuando viajaban. Estaba muy vigente la necesidad de profesionalizar, de nacer profesionalizando su quehacer. Y así se ha mantenido una tradición que a nosotros nos golpeó fuertemente como generación porque es una tradición que después no avanzó, sólo se repitió.

RU. Y donde ya en los últimos años fue imposible refrenar ese avance…

CD. Si, nos tocó una tradición que siguió muy afianzada en el teatro, que es algo que agradecemos pero también es algo que no tiene mucho que ver con la evolución real de nuestra actividad. Por ejemplo, el nombre de la carrera en la Universidad de Chile es Diseñador Teatral, pero a nosotros nos gusta llamarnos Diseñadores Escénicos porque lo escénico es mucho más amplio. Está la danza, el teatro, el circo, etc.

La escuela avanza a otro paso, pero se está sumando, en comparación con nuestra época en que estaba todo detenido.

RU. Piensa que en un tiempo era impensado que en cuarto año se enseñara dirección de arte porque… ¡eso era de cine! ¡No! ¡¿Pero por qué?! si esto es una escuela de diseño te-a-tral! Dicho por el director de ese minuto.

¿hubo un desfase?

CD. Si, tuvimos problemas graves de entendimiento, porque para algunos éramos unos “vendidos al cine”.

RO. De hecho, ahora la permanencia del nombre de Diseño Teatral en la Chile responde netamente a una decisión política, no es por un estancamiento. Son cosas absolutamente ajenas a lo que uno está haciendo y a la evolución de nuestra profesión. Y en la carrera de actuación también pasa, todavía no se logra que tengan un ramo de actuación frente a cámara.

* Nota de entrada: La segunda parte de esta entrevista estará disponible acá dentro de los próximos días.

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