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Sobre Concierto y Agnetha Kurtz Roca Method

Ana Luz Ormazábal pertenece a una camada de actores que han seguido perfeccionándose a través de estudios de posgrado tanto en Chile como en el extranjero, -Londres en su caso-, que hoy plantean preguntas sobre las prácticas teatrales y su contexto desde refrescantes puntos de vista. Utilizo el término frescura pues me parece adecuado para describir la sensación que transmiten estos trabajos.

La problemática que atraviesa el trabajo de Ormazábal, en particular Concierto y “Agnetha Kurtz Method”, tiene que ver, en la primera, con las posibilidades vocales-sonoras que atraviesan la teatralidad y el cuerpo, y en la segunda, una relación con la barrera de lenguajes y las experiencias que vivimos al escuchar un idioma nuevo, propio de un otro.  Lo que ambos montajes tienen en común son una interesante pregunta por el lugar de lo performativo en el teatro, es decir, por la aparición de un nuevo tiempo y espacio donde el actor ya no solo ejecuta un texto y una acción determinadas, sino que en ella pone en tensión los límites de lo que consideramos como teatro y sus implicancias estéticas, políticas, etc. Por supuesto lo segundo en común y fundamental, son las ganas de la obra de hacernos reir.

Concierto es, -y precisamente lo difícil es definir qué es-, una experiencia tanto teatral como de danza o música. Es una puesta en escena que juega con elementos propios de la danza, teatro e improvisación sonora del cuerpo y la voz, que reflexiona sobre lo qué implica ser parte de un concierto. Es también un trabajo de laboratorio que duró seis meses y que intenta responder a las preguntas ¿qué es la musicalidad? Y desde ahí ¿qué es la música?

Algo que rescato de ambos montajes es el cuestionamiento con respecto al idioma inglés como la lengua hegemónica no sólo del arte sino de la vida.

Como mencionaba anteriormente, no solo tiene esta vuelta investigativa sobre la sonoridad del cuerpo y la voz, sino que además es una experiencia que divierte. Es más, y esto es algo que me llamó mucho la atención, en cada temporada las funciones de “Concierto” están precedidas por artistas que “telonean” la obra – entiéndase el guiño a un concierto “real” – y que aportan a esta atmósfera de diversión. En la corta temporada que tuvieron este mes de septiembre en el Anfiteatro Bellas Artes contaron la presencia de Tea Time y (Me llamo) Sebastián, entre otros.

Nos encontramos con Agnetha Kurtz Roca Method, el segundo trabajo mencionado anteriormente, donde vemos a una experimentada artista de performance, que si bien no salió del país exiliada es tratada así en el extranjero y en Chile, dando una conferencia sobre sus numerosas investigaciones, exposiciones, acciones performáticas y su relación con el lenguaje propio y los ajenos. Uno de los problemas que trata  “Agnetha” radica en la imposibilidad de la comunicación por la presencia de un lenguaje común incompleto que se compone de un inglés precario, un español perdido y un indio traductor extraño para el oído chileno.

Agnetha, la reconocida performer, juega con conceptos como “comunidad” o  “los aspectos sónicos del habla” que no termina de explicar y que se convierten en palabras sueltas para pensar y cuestionar. Además, propone una ronda abierta de preguntas para que el público participe, con timidez en un principio por supuesto y luego con más confianza. Agnetha resuelve todas las preguntas con respuestas aparentemente absurdas y ejercicios donde podemos leer una intención de poner en juego la imposibilidad de comunicarse y traducir para un otro, pero que en la primera capa quedan en lo gracioso.

Algo que rescato de ambos montajes es el cuestionamiento con respecto al idioma inglés como la lengua hegemónica no sólo del arte sino de la vida. Hoy ya no solo tenemos la publicidad en inglés si no que además encontramos instructivos de armado o recetas de cocina que un hispanoparlante no podría descifrar.

Si bien en ambas obras se hace una declaración contra el inglés – “I will not surrender to english” en Agnetha, y “Yo no canto en inglés” en Concierto –  vemos que la mayor parte de ambos montajes está o cantado o hablado en ese idioma tan ajeno y a la vez tan propio de nuestra idiosincracia. Y uno se pregunta ¿el que no sabe inglés habrá entendido algo? ¿Habrá en el público alguien que no sepa inglés?

Podría preguntarme también para quién está hecha la obra, si para un público anglosajón como el de Londres, lugar donde se creó Agnetha, o para el público chileno dominado por el english, pero me parece que precisamente ahí está la dificultad que nos proponen estas obras.

 

 

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Actriz. Diplomada en Gestión Cultural por la U. De Chile.