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Revista Digital Hacemos  /  Somos

La dictadura marcó el fin de un proceso de desarrollo de más de dos décadas de consolidación profesional y formación de un teatro nacional cuyo origen se remonta a, al menos, treinta años antes con la fundación de los llamados teatros universitarios.

 

Sebastián Pérez reflexiona sobre la quema de una carpa donde se montaba una obra teatral y el “memorándum sobre el teatro chileno” emanado de la CNI para vigilar de cerca el teatro chileno. Dos hechos que evidencian cómo la dictadura tenía más de un ojo puesto en las artes escénicas, y también, un soplón.

Fuimos a ver PINOCHET, obra censurada en dictadura que hoy “Teatro Perro Muerto” revisita desde nuestro contexto.

Fuimos a ver “No tenemos que sacrificarnos por los que vendrán”, nueva obra del Colectivo Zoológico presente en Matucana 100 hasta el 9 de agosto. (Ojo con el documental que compartimos al final de la crítica. Un registro de la Junta Militar para reírse un rato).