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El Aumento: un reajuste necesario

Fuimos a ver «El Aumento», texto dramático del escritor Georges Perec puesto en escena por la Compañía de teatro Hija de Rosa. Acá una mirada sobre la potencia de la palabra en el francés y el riesgo para el teatro.

Un empleado de una gran empresa deambula por los pasillos de su trabajo mientras piensa en los distintos modos de establecer una conversación con su jefe de sección para negociar un aumento salarial. En cada versión de ese diálogo, intenta prever un resultado posible, aplacando en parte el eco incierto de su petición, porque ¿qué pasaría si el jefe no está disponible y entonces debe hacer hora? ¿Puede esperar más tiempo? ¿Dónde lo esperará para poder encontrarlo? ¿Conversará con su colega del pasillo aguardando la posibilidad de aparecer casualmente? Pero, ¿y si su colega no está de buen humor y debe esperar solo? Y si el jefe lo escucha, ¿entenderá sus necesidades o saldrá de la oficina peor de lo que entró?

Esto es parte de El Aumento o como sean cuales fueren las condiciones sanitarias, psicológicas, climáticas, económicas o de otra índole, poner de su lado el máximo de oportunidades, cuando usted le pide a su jefe de servicio un reajuste de salario, texto dramático del francés Georges Perec -a esta altura, un escritor de culto-, que fija su atención en las posibilidades (y cualidades) formales de la escritura, buscando transformarla en algo más que un vehículo de la situación o la historia contada.

En esta versión de El Aumento ello se traduce en que más que mostrarnos en términos dialécticos el conflicto de un empleado que negocia individualmente el valor de su fuerza de trabajo, vemos la estructura que posibilita ese tipo de negociación (y no otra).

Dicha estructura aparece tras el monólogo del empleado interpretado por José Soza; un ser frágil (tal vez demasiado en términos vocales), temeroso y dubitativo, preso de la rutinaria vida de oficina, incapaz de escapar del devenir burocrático, parco y aburrido de su existencia.

El monólogo en cuestión está construido como si de un diagrama de flujo se tratase (el propio Perec incluyó uno en su original) donde existe un escenario con dos salidas posibles: que esté el jefe o que no esté. Ello a su vez puede abrir otras dos posibilidades: que esté y no lo escuche, o que esté y lo escuche… así, en una lógica recursiva sin fin aparente.

No hay en este monólogo progresión dramática en términos convencionales, sino más bien una calculada lógica de la reiteración hasta el sin sentido de frases, ideas y palabras. Para la puesta en escena ello significa un desafío mayor en la medida que implica la imposible progresión de la acción en los términos habituales (desarrollo, nudo, clímax, desenlace, etc), siendo el resultado variable: durante su primera mitad la obra parece fluir no sin cierta lentitud, para ya en su segunda parte volverse estática, redundante y en última instancia, tediosa.

En ese momento la estrategia escritural de Perec se vuelve un arma de doble filo para el teatro, pues la autonomía alcanzada por la palabra desequilibra el orden de resto de los elementos significantes en la puesta en escena. Sea este un resultado esperado o no, es notoria la escisión generada por el peso del texto y lo que la propia puesta en escena demanda. Nadie dijo que jugar con las palabras fuera fácil.

Ficha Artística

Dramaturgia: Georges Perec
Actor: José Soza
Dirección: Carolina Sagredo
Diseño Integral: Eduardo Jiménez y Anne Laure Jullian
Composición musical: Andrés Núñez
Producción: Hija de Rosa

¿Cuándo?

Funciones
18 Marzo al 10 de Abril 2016

Ju – Sá 20:30 h

Do – 19:30 h

Lugar
Matucana 100

Actor, Universidad Mayor. Magíster © Teoría e Historia del Arte U. de Chile.