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El Coordinador: dominación sin riesgo

En el marco del Santiago a Mil, aunamos esfuerzos colaborativos con nuestra web amiga Teatralízate.cl, para traer nuevas críticas a obras chilenas y latinoamericanas. En esta ocasión, #fuimosaver El Coordinador, una obra que organiza un juego de roles donde la dominación y el abuso de poder son una constante.

 

El Coordinador de Benjamín Galemiri, en la versión de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta, llega al FITAM 2015 bajo la dirección de Raúl Rocco, y trae a escena la historia de tres usuarios de un ascensor que durante su viaje experimentan la humillación y el abuso de poder del aparente encargado de mantención del edificio.

Milan, el primero de los tres, es un hombre tímido, complaciente y cobarde, que ese día se dirige a una entrevista de trabajo en “Mckinney-Grammann” para terminar con siete meses de cesantía y una vida llena de fracasos amorosos que lo mantiene virgen a los 47 años. Bridgitt, es una precaria traductora simultánea de inglés-español, con las mismas intenciones de obtener un puesto en la empresa. Amiel, último personaje en abordar el ascensor es en cambio un aparente veterano del ejército que ese día  decide visitar a su hijo,-un detective privado que descubre infidelidades-, para asesinarlo por haber sido pillado engañando a su mujer.

La obra transcurre en un mismo espacio narrativo: el interior de un ascensor que opera como un no lugar, es decir, que no sólo remite a un espacio de tránsito entre dos puntos, sino que también da cuenta de la intensidad de la soledad de los personajes. Así la caja del ascensor funciona como espacio de reclusión de los cuerpos, pero también de exposición de los mismos frente al otro.

El Coordinador reitera a lo largo de la obra una misma dinámica, un juego de poder donde Marlon, el supuesto encargado del edificio, dispone de la voluntad y de los cuerpos de los otros tres personajes. Con ello la obra compone, no sin tedio, antagonismos de todo tipo: culturales, sociales, intelectuales, corporales, pasionales, etcétera, que dan cuenta de la existencia de dos bandos: a un lado están los ganadores y por el otro, los sometidos.

Sin embargo, a pesar de una correcta actuación y dirección, de la efectiva composición político-social de los personajes  y los interesantes elementos estético-narrativos presentes en la obra (escenografía mayormente), El Coordinador es, pasada la media hora, la reiteración de discursos que no comportan ninguna novedad. Resulta ser que estamos frente a un texto dramático ideológicamente definido por un contexto –Galemiri, año 93, Boinazo, Pinochet, consenso-, cuya novedad estaba dada por el coeficiente de lucidez y arrojo de una obra que traía a escena a dominadores y dominados, haciendo alusión directa a un sector social que históricamente ha ganado casi todo.

Hoy sin embargo, el texto requiere que la puesta en escena sea el espacio de discusión de su propia vigencia, es decir, de su correspondencia discursiva con los movimientos ideológicos que han acontecido estos últimos 22 años en el contexto del perfeccionamiento del modelo de desarrollo, en tanto hoy hablar de dominación, abuso de poder, perversión, etcétera, supone dimensiones políticas específicas que responden a este contexto.

En cambio, en esta versión de El Coordinador, el paradigma de cierto realismo clásico solo parece excederse en términos estéticos, pero la realidad siempre supera a la ficción. Así amenazas, peleas, etcétera, resultan ser no más que coreografías tibias, carentes de peligro y de sorpresa, incluso hacia el final de la obra, donde la violación de la mujer no supone perversión alguna, ni a acontecimiento real.

Esta versión de El Coordinador es una obra que se constituye desde la corrección política. Voz, texto, actuación y material escenográfico permiten el desarrollo de los acontecimientos, pero estos resultan ser latos y previsibles.

 Ficha Artística

Director: Raúl Rocco
Elenco: Jorge González o Raúl Rocco,
Hernán Rivas, Pamela Meneses, Ángel Lattus.
Diseño integral: Guillermo Cortés
Multimedia: Claudio Ortiz
Asistente de dirección: Gimena Cancino
Operador de iluminación: Nilso Vega
Operador audiovisual: Claudio Ortiz
Realización de vestuario: Amanda Miguel
Realización escenográfica: Milton Urízar
Producción: Omar Awad
Asistente administrativa: Pilar Toro
Maquinaria de tramoya: Yasser Cortiña, Omar Awad

Actor, Universidad Mayor. Magíster © Teoría e Historia del Arte U. de Chile.