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La memoria y la desmemoria: Ana González

Asistimos al conversatorio en torno a la figura de Ana González en la Biblioteca del GAM. A 100 años de su nacimiento, el centro cultural  realizó una exposición, diversos conversatorios y el revival de Radio TANDA, donde la actriz se destacó en el radioteatro nacional.

 

Se cumplen 100 años del natalicio de Ana González, actriz chilena, autodidacta, nacida al alero de un grupo de teatro obrero, cuerpo de una figura tan popular como “La Desideria”, esa nana que funciona como referente inevitable en la creación de cada personaje de empleada doméstica en Chile.

Ana González fue una mujer mítica aún estando viva, rodeada de rumores de altivez, egolatría, rivalidades con colegas y amor lésbico; amante del teatro y de vivirlo, también fue perseguida políticamente. Toda esa mezcla la hace única.

Debido a esta celebración es que nace la exposición “Ana González: 100 años” en BiblioGAM, una muestra que reúne fotografías de la actriz, algunos de sus vestuarios y la reconstrucción de un camarín, -copa de brandy incluida-, en donde el público puede transitar entregándole un carácter más experiencial a la exposición.

Junto con ella, existen dos conversatorios en torno a la figura de la actriz, moderados por la investigadora teatral Soledad Lagos, la que, acompañada por personas que estuvieron ligadas a Ana González en vida, guía una conversación coloquial, en donde emergen esos secretillos que hacen que el mito devenga en persona.

Además, Lagos escribió “Una mujer de avanzada – Homenaje a Ana González en el centenario de su nacimiento”, donde por medio de la biografía de la vida de la actriz se rescata su espíritu de “animal de teatro”, su amor por el oficio y la incesante fuerza y orgullo de ser mujer.

El segundo conversatorio contó con la presencia de Pilar Reynaldos, Ramón Núñez y Esperanza Silva, todos fueron, en alguna oportunidad, compañeros de elenco de Ana. Todos aprendieron algo de ella, todos tienen algo que contar y cada uno de ellos la presenta desde su propia vivencia, como testigos de la vida de una mujer que sabían, pasaría a la historia.

Y al emerger “la historia” es donde se hace necesario hacer una pausa para dejar que la caída libre de una gran pregunta suceda sin obstáculos: ¿existe la memoria artística en Chile? En BiblioGAM ese día jueves habíamos alrededor de 15 personas asistiendo al conversatorio, de las que alrededor de 5 éramos menores de 35 años. Cinco.

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Pueden haber diversos porqué a la interrogante, pero el vacío de la sala fue acongojante, más aún al darse cuenta que la historia está quedando sólo en aquellos que la vivieron, como si el archivo de ésta fuese natural, dejando al interés y conciencia de cada individuo el conocer y rearmar el mapa de la memoria para comprender quiénes somos hoy.

La memoria, esa palabra a veces manoseada, aparece impetuosa en esta ocasión. Paradójicamente, Ana González murió enferma de Alzheimer, esa enfermedad que te hace perder la memoria reciente y revivir solo recuerdos, hasta la posibilidad de inventar otra vida. ¿Cómo no buscar e intentar hacerse cargo de la reconstrucción histórica de un país, donde el arte tiene mucho que decir y mostrar?

Memoria histórica y memoria artística son una. Y Ana González es una pieza del total que constituye la historia del teatro en Chile. Una pieza fundamental del teatro de oficio, el que fue víctima de la censura, de la represión política, de los escándalos de camarín. Un teatro testigo de un Chile, según cuentan, más empoderado y conciente.

¿Qué hacer entonces? ¿Dejar que las vivencias se vayan con sus protagonistas o hacerse cargo y ayudarlas a revivir? Hay personas como Soledad Lagos que están haciéndose cargo de la segunda opción. Ahora somos nosotros los que tenemos que posibilitar que ello tenga sentido.

Radio Tanda con Ana González